Mindfulness

En los últimos tiempos se está oyendo mucho hablar acerca del “mindfulness”, pero exactamente, ¿qué es el mindfulness?

El origen del mindfulness es el budismo theravada, y representa el “corazón” de la meditación budista. Su fundamentación teórica se encuentra en el abhidharma, uno de los tres textos del budismo. Es un tipo de meditación denominada, meditación vipassana, en psicología también se conoce como meditación insight. No tiene una traducción exacta, pero sería como “atención plena” o “consciencia plena”.

El  Mindfulness es una capacidad humana universal y básica, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento. Es la práctica de la autoconciencia. La psicología lo ha adoptado como una técnica para incrementar la consciencia y para responder de forma más hábil a los procesos mentales que contribuyen al desarrollo de trastornos o problemas de conducta.

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En realidad, es algo que todos hemos experimentado alguna vez. Es ese momento en que somos plenamente conscientes de lo que estamos sintiendo o pensando, eso es Mindfulness. El problema que tenemos, y más en nuestra sociedad, es que nuestra mente salta de un lado a otro sin rumbo ni orientación, pasando de un pensamiento a otro, sin acabar de analizar o sentir ninguno de ellos. Practicar este tipo de meditación, ayuda a reordenar nuestra mente y llegar a aceptar las cosas como realmente son, sin estar influenciadas por esa multitud de pensamientos y creencias que acompañan cualquier acontecimiento de nuestra vida. Es por esto, que la psicología lo ha introducido cómo herramienta terapéutica, ya que en algunos casos eso es esencial para poder solucionar los problemas.

En los trastornos donde más eficacia ha demostrado ha sido en:

  • Trastornos de ansiedad.
  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Trastorno límite de personalidad.
  • Trastornos adictivos (drogas y alcohol).
  • Trastornos de la alimentación.
  • Trastornos psicóticos.

El Mindfulness nos permite entender, aprender y entrenar el control de nuestros procesos atencionales, de esta manera nuestro bienestar mental y emocional mejorará considerablemente. El poder controlar esos procesos atencionales, nos permite tomar consciencia de ciertos factores distractores que nos llevan a círculos de pensamientos repetitivos e insanos que no nos dejan avanzar.

Fisiológicamente, la meditación nos permite hacer eso, porque provoca una disminución en la actividad del sistema nervioso periférico, haciendo a su vez que la actividad del sistema nervioso central sea sostenida. Se ha comprobado, que este tipo de meditación, no solo produce beneficios a nivel psicológico, sino también a nivel de funcionamiento cognitivo y cerebral. Se observó que las personas que practicaban meditación desde hacía mucho tiempo, tenían niveles superiores de materia gris en la corteza orbitofrontal, en el tálamo derecho y su circunvalación temporal inferior. También se observó un mayor funcionamiento del hipocampo, a parte de un mayor control emocional.

La meditación o cualquier técnica de relajación, son una buena forma de empezar a practicar el Mindfulness, pero el objetivo final, es que pase a ser una característica de nuestra vida diaria, algo contínuo y no de un momento concreto. Vivir en un estado de Mindfulness.

Pongamos por ejemplo que estás andando por la calle. Si el camino es conocido probablemente andas por inercia con la mente divagando en mil sitios diferente, sin percatarte si quiera de lo que ves o sientes mientras andas, ya que solo una parte de tu consciencia está implicada en esa acción, y solo eres parcialmente consciente de las sensaciones, emociones o pensamientos que experimentas. Pues bien, esta acción en Mindfulness, implica ser plenamente consciente de lo que estás haciendo, de cada paso que das, de cada cosa que ves, de cada gesto, de cada olor…teniendo la mente únicamente en ese momento concreto sin divagar. Si lo probáis, os daréis cuenta que ese camino tan conocido, probablemente os traerá cosas nuevas.

Pero los beneficios que produce en cualquier persona (sea en tratamiento psicológico o no), son muchos. Veamos alguno de ellos:

A nivel general:

  • Reducir distracciones o aumentar la concentración.
  • Minimizar los efectos negativos de la ansiedad.
  • Aceptar la realidad tal y como es.
  • Disfrutar del momento presente.
  • Potenciar la autoconciencia.
  • Reducir el sufrimiento.
  • Evitar o reducir la impulsividad.
  • Ver el dolor de otra manera.
  • Disminuir el abuso de medicación.
  • Ayudar a marcarse metas más realistas.
  • Centrar la atención en otras cosas que también están sucediendo.
  • Fortalecerse.

En problemas de salud. Los más comunes:

  • Reducir el estrés.
  • Reducir el dolor crónico (especialmente en fibromialgia y cáncer).
  • Reducir la hipertensión.
  • Reducir las cefaleas.
  • Mejorar las alteraciones del sueño.
  • Regular la presión arterial.

Como veis los beneficios son muchos. Pero tenemos que tener claro que esto es como todo en la vida, hay que ser constante y realizarlo correctamente, no podemos pretender reducir el estrés y regular nuestra presión arterial (por ejemplo) en dos sesiones de meditación. Pero podemos estar seguros que si somos constantes los beneficios están asegurados, y no solo a nivel emocional y cognitivo, sino también a nivel de estructuras cerebrales.

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