El orgullo

Todos conocemos la maravillosa sensación que nos embriaga cuando estamos orgullosos de nosotros mismos (cuando hacemos algo bien y nos felicitan, por ejemplo) o de alguien a quien queremos. Pero el orgullo, también tiene un lado oscuro, que seguro que todos hemos experimentado… Todos alguna vez hemos discutido con alguien y no hemos sido capaces de finalizar la discusión o de hacer las paces, porque pensamos “¿Por qué tengo que ser yo el que dé el primer paso?”. Y es que las ganas de tener la razón y mantener nuestra posición nos pueden…

El orgullo tiene dos caras muy marcadas y la sociedad se ha encargado también de que así sea. En nuestra sociedad, está bien visto que nos sintamos orgullosos de los demás (y de nosotros mismos, pero no tanto), pero no esta bien visto que seamos orgullosos.

Y la realidad, es que es una de las emociones que más malestar y bienestar nos proporcionará en función de la cara que experimentemos.

orgullo (1)

La persona que es orgullosa tiene un alto concepto de si mismo y confía en todo lo que hace porque tiene la certeza de que puede hacerlo todo bien. Acostumbra a no escuchar y a minimizar el aporte de los demás, porque piensa que nadie puede hacerlo mejor. Se siente imprescindible y no confía en nadie más que en ella misma. No acepta el aporte de los demás y  descarta cualquier sugerencia. Se aferra a una postura y la defiende, sin márgenes para el error o las correcciones. Vive pendiente de las apariencias.

Quizá nos parece exagerado, y podemos pensar que nosotros no somos así, pero esto es exactamente lo que nos sucede y en lo que nos convertimos cuando no pedimos disculpas, no cedemos o somos incapaces de ponernos en el lugar del otro. Esto lo hacemos porque pensamos que tenemos más razón que nadie y que esa persona no merece nuestro perdón. Cuidado, porque el orgullo absorbe…

Pero el orgullo no viene solo. Sentirse orgulloso de uno mismo por algo que hemos hecho bien, es saludable, positivo y acertado, pero si se desmesura, este orgullo positivo se transforma en soberbia.

La persona orgullosa o soberbia tendrá una necesidad imperiosa de satisfacer su ego. Esto provoca la llamada “trampa de la autocomplacencia”. Esta nos induce a asumir que los éxitos son debidos a nuestras habilidades y los fracasos son debidos a los demás o a circunstancias desgraciadas. Un ejemplo claro es cuando en lugar de decir “he suspendido” decimos “me han suspendido” o mi favorito, “me tiene manía”. Y si nos ocurre algo bueno, aunque no haya sido causa nuestra, atribuimos el éxito a nuestra propia capacidad. La autocomplacencia se ve favorecida por el deseo de alimentar a nuestra propia autoestima.

Pero no todo es malo, la satisfacción de nuestro ego, en una medida sana y saludable, nos produce efectos positivos, nos permite ser optimistas, tener una buena autoestima  y tener una visión positiva de la vida. Todo en su justa medida.

Se han realizado varios estudios y se ha demostrado que el orgullo y la satisfacción del ego, afecta más a hombres que a mujeres (si si, aunque parezca mentira). Y no afecta igual a todas las culturas. Se realizó una investigación con 6 países diferentes, en la que se realizaron unas pruebas matemáticas a jóvenes de 13 años, se preguntó a los participantes tras la resolución de los ejercicios si se consideraban buenos en matemáticas. El 68% de los estadounidenses se consideraba bueno, mientras que tan solo el 23% de los coreanos se consideraba sobre la media. Sin embargo, los mejores resultados los habían obtenido los coreanos y los peores los estadounidenses.

Es importante que si nos reconocemos como orgullosos (aunque sea solo a la hora de asumir errores), empecemos a cambiar y a ver las cosas de forma distinta, ya que no nos traerá nada bueno, al contrario nos provocará malestar e incluso la soledad.

Recuerda que el orgullo nos lleva a una búsqueda inútil para aparentar lo que no somos, lo que nos deja exhaustos y frustrados y así no se puede ser feliz.

orgullo

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10 pensamientos en “El orgullo

  1. Lilo dice:

    Que difícil es reconocer los errores, especialmente cuando queremos hacerlo bien y cuando queremos dejar una buena impresión… Tenemos que aprender a hacer equipo y darle la vuelta a los hechos, atribuyendo los errores a nosotros mismos y los aciertos al conjunto. Quién sepa la realidad sabrá apreciar la modestia!

  2. Rosa Amado dice:

    Muy bueno.

  3. Sarita dice:

    que daño tan grande nos hace, y no nos damos cuenta
    Es mejor reaccionar a tiempo¡

  4. cynthia estela rodriguez arambula dice:

    de verdad que que triste realidad se vive en una persona orgullosa y arrogante sufren demasiado porque aunque sepan que aman a alguien transforman una barrera que no los deja cruzar y eso mismo los amarga y los hace infelices buscan otras parejas para tratar de tapar el sol con un dedo pero son infelices ellos y hacen infelices a las otras personas

  5. cynthia estela rodriguez arambula dice:

    alguien me puede responder si estoy en lo cierto

  6. cynthia estela dice:

    por fa

  7. cynthia dice:

    que trite realidad viven las personas que son orgullosas y arrogantes porque aunque sepan que ellos tienen errores no los reconocen y aunque sepan que quieren demasiado a una persona crean una barrera que no los deja cruzar y prefieren intentar con una y otra persona siendo infelices ellos y haciendo infelices a otros alguien me puede decir si estoy en lo cierto o no

    • Psicotip dice:

      Hola Cynthia! efectivamente el orgullo es algo que nos trae más cosas negativas que positivas en nuestra vida, y no solo en las relaciones de pareja, como tu bien dices, sino en todos los ámbitos de la vida. Es importante que si nos consideramos una persona orgullosa empecemos a trabajar en ello porque tarde o temprano nos afectará en todas las relaciones (amorosas, laborales, familiares…) de nuestra vida.

  8. alejandra dice:

    No sé si soy orgullosa o si soy muy desconfiada, porque me lo dijeron una vez, un hombre que me traicionó (tenía una novia oficial mientras me decía que era soltero, yo era por lo tanto la amante sin saber) que yo era orgullosa porque no me queria “arrastrar” a pedirle perdón por dejarlo al saber la verdad, eso me lo han dicho otros hombres porque yo no expreso mis sentimientos, especialmente porque me han traicionado o mentido, siento que la gente tiene que esforzarse mucho para ganarse mi confianza y mucho más si quieren mi amor. Porque pienso que todas las personas dan una cara, pero por dentro desean clavarte una puñalada en cualquier momento. No me creo superior a la gente y no tengo problemas para disculparme porque sé que hago cosas muy mal, sé que tengo muchos defectos, y sé que hay gente mucho mejor, pero cuando se trata de las relaciones amorosas, me cuesta decir cosas cariñosas y mostrar mis sentimientos porque pienso “tú no lo vas a valorar, los vas a recibir, daré una vuelta y me traicionarás a la primera” Con que me mientan una sola vez, ya es adiós, y no me humillo ni me arrastro por retener ni conquistar a nadie, ni me hecho la culpa en las discusiones para quedar en paz, prefiero abandonar rápido.

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