El miedo

Estás cruzando la calle y de pronto giras la cabeza y ves que se acerca un coche a mucha velocidad. De repente, te late el corazón muy rápido, palideces, se dilatan tus pupilas, arrugas la frente y la respiración se acelera…tienes miedo.

Las emociones negativas son tan importantes para nuestro organismo como las positivas. Las básicas son: miedo, ansiedad, ira, hostilidad, tristeza y asco.

El miedo es una respuesta emocional básica para cualquier ser humano y cualquier animal. Es la respuesta que produce el cuerpo ante la presencia de un daño psíquico o físico. La intensidad de la respuesta emocional, dependerá de la valoración que el cerebro haga sobre las consecuencias de ese daño hacia nuestra persona.

Cuando el cuerpo percibe un posible daño al organismo o a nuestra psique, provoca una respuesta automática en nuestro organismo. La amígdala es una estructura situada en el sistema límbico y es la encargada de generar las respuestas emocionales. Cuando se detecta esa amenaza, la amígdala orquesta una respuesta rápida en todo el cuerpo. Ésta, envía un mensaje al S.N.A (sistema nervioso autónomo), que tiene dos ramas, el S.N.S (sistema nervioso simpático) y el S.N.P (sistema nervioso parasimpático). El simpático, se encargará de liberar la energía corporal necesaria para estar preparado para afrontar ese miedo. Cuando éste se activa todas sus partes responden, por eso cuando sentimos miedo no solo experimentamos uno o dos síntomas sino más.

Los efectos principales del miedo son:

  • Segregación de adrenalina y noradrenalina

  • Incremento del metabolismo celular

  • Aumento de la presión arterial

  • Aumento de la glucosa en sangre (para una mayor activación cerebral) y su coagulación

  • Mayor fluidez de la sangre a las extremidades y el corazón (para huir o responder con más rapidez y eficacia)

  •  Mayor abertura de los ojos (para tener mayor visión de la situación)

  •  Dilatación de las pupilas (para facilitar la entrada de luz)

  •  La frente se arruga

Una vez se haya dado una respuesta el S.N.S se detendrá con la activación del S.N.P el cual, se encargará de devolver el cuerpo a su estado normal. La adrenalina y la noradrenalina, tardan algún tiempo en ser destruidos de la sangre, es por eso que pasado el peligro nos seguimos sintiendo inquietos o agresivos.

La respuesta que da el organismo ante el peligro pueden ser tres: Ataque, Huida o Paralización.

El miedo puede convertirse en patológico. Existen varios tipos de miedo y es importante diferenciar entre:

  • La neurosis: el miedo aparece de forma latente y se vuelve crónico, o surge y desaparece de forma intermitente. Cada ataque de miedo puede durar semanas o meses. La causa del miedo se ha perdido, es decir, el paciente no sabe de qué tiene miedo. El mecanismo de defensa que ocasiona esto es la disociación entre afecto y contenido. Esto significa que el miedo permanece en la conciencia pero la causa (el conflicto no resuelto) es expulsada de la conciencia. Esto hace que el miedo (aparentemente injustificado) sea aún más doloroso.

  • El ataque de pánico: el miedo aparece de repente, es decir, como por sorpresa, e inunda los pensamientos y los  sentimientos de la persona, que queda incapacitada para pensar en otra cosa.

  • La fobia: siempre existen causas y motivos concretos. Es un miedo muy intenso que puede llegar a ataque de pánico. Suele ser incontrolable y se suele evitar el objeto o situación fóbica. El sufrimiento es extremo y afecta a la calidad de vida. Es importante diferenciarlo del asco (a las arañas por ejemplo) o el miedo común. Existen alrededor de 248 fobias reconocidas, algunos ejemplos: Ofidiofobia: miedo a las serpientes. Tanatofobia: miedo a la muerte. Brontofobia: miedo a los truenos. Fobofobia: miedo a la angustia.

  • La contrafobia: es una variante rara del miedo que, a primera vista, no permite pensar que en el trasfondo hay miedo. Estas personas muestran un comportamiento especialmente valeroso. Es como si estas personas estuvieran bajo la presión de tener que demostrarse a sí mismas y a los demás que no tienen miedo. El mecanismo de defensa es el desplazamiento. En el caso del miedo a las arañas es el miedo a las ataduras, en la fobia a las alturas, por ejemplo, el miedo a no poder realizar cierto trabajo o no alcanzar un determinado rendimiento. Un buen ejemplo, es la historia que todos conocemos “Juan sin miedo”.

 Ahora que ya sabemos que es el miedo, solo nos faltan unos consejos para sobrellevarlo:

  • No obedezcas a tus miedos. No dejes que controlen tu vida.

  • Asegúrate de que es lo que te da miedo. Muchas veces sentimos miedo pero no sabemos exactamente a que. Escúchate.

  • No tengas miedo de tener miedo.

  • Recuerda que no eres el único que tiene miedo.

  • Modifica tu visión de tu entorno. A veces los miedos son causados por una tergiversación de la realidad.

  • Enfréntate a tus miedos. Si es necesario con ayuda de un profesional.

  • Aprende a relajarte y respirar. No olvides que el miedo es una reacción fisiológica emocional.

Así que ¡no te rindas!. Piensa que es peor convivir para siempre con un miedo, que enfrentarse a él y vencerlo.

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